jueves, 28 de octubre de 2010

1 BIOGRAFÍA


Saint Simon  .- Primer sociólogo francés y creador del positivismo que vivio entre 1760 y 1825. Perteneciente a una familia aristocrata venida a menos. A los 16 años se incorporo en el ejercito frances y participo en la guerra de independencia a favor de las colonias americanas. En su estancia en territorio americano bebió del igualitarismo existente. Le impresiono muchísimo aquella sociedad que carecía de aristocracia en la cual un oficial procedente del pueblo podía alcanzar grandes éxitos militares.

Renuncio a su titulo nobiliario al estallar la Revolución Francesa y se identifico con los revolucionarios. Fue encarcelado en 1793 durante once mese y bajo el temor constante de la ejecución, le causaron una impresión perdurable y efectos psicológicos duraderos.

Durante los primeros años de la revolución, Saint-Simon se entrego a las actividades especuladoras y en 1805 termino arruinado. Pero por entonces había empezado ya a escribir sobre cuestiones sociales, obteniendo dinero por donde podía para las necesidades esenciales para realizar su gran obra.

Saint-Simon era un conversador brillante y fue su charla lo que empezó a atraer a los discípulos. Uno de ellos fue Auguste Comte, padre de la sociología. En 1823 escribió “El sistema industrial” siendo uno de los primeros en estudiar la industrialización y en 1825 “Nuevo Cristianismo” siendo su obra mas transcendental.

Fue el autor mas influyente sobre los primeros socialistas llegando hasta Karl Marx, pues este compartiría el optimismo científico.

Murió en París en 1825 a la edad de 64 años.

2 EL NUEVO SISTEMA SOCIAL

No es posible desconocer que la crisis experimentada por todos los pueblos de Europa Occidental consiste en la tendencia común de todas las naciones hacia la instauración de un nuevo sistema social. Por la propia naturaleza de las cosas, el único modo de poner fin a esta crisis es evidentemente esforzarse, de común acuerdo, por constituir el sistema político que exige el estado actual de la civilización con fuerza irresistible, puesto que tal sistema es el único que puede adquirir solidez. Ahora bien, creo poder adelantar, porque quienes hayan observado con atención los progresos de la civilización lo comprenderán perfectamente que el sistema hacia el que la especie humana ha tendido siempre en Europa Occidental, el sistema que debe hoy sustituir al régimen feudal y teológico, es el sistema industria y científico; es decir, el que establecerá un nuevo poder temporal situado en manos de los jefes de la agricultura, la industria y el comercio, y un nuevo poder espiritual confiado a los sabios positivos. Los elementos de este sistema han alcanzado su pleno desarrollo, ya que los industriales poseen hoy todas las fuerzas temporales de la sociedad y los sabios todas las fuerzas espirituales. La única condición que queda por cumplir para que estos dos elementos políticos se combinen es que el nuevo sistema empiece a establecerse, es la proclamación y reconocimiento general de este gran hecho, resultado final de todos los progresos de la civilización; en una palabra, la formación de una opinión industrial y científica. Una vez formada y admitida dicha opinión, ningún obstáculo se opondría a la instauración del nuevo sistema que se efectuaría tranquila y gradualmente, siguiendo el curso natural de las cosas. La revolución francesa e incluso la revolución europea quedarían en ese momento terminadas, en su calidad de crisis, y se reducirían a un simple movimiento moral.
La prolongación de las crisis solo se debe, en efecto, a que tal opinión no se ha hecho todavía dominante, a que sigue encerrada en el espíritu de un reducido número de pensadores; ya que la ignorancia y la incertidumbre en que los pueblos y reyes se hallan sumidos acerca del verdadero carácter del sistema que debe establecerse son la causa primera de sus errores y de sus faltas respectivas; esto es lo que mantiene a unos y otros en el camino equivocado.

En el momento mismo en que los pueblos se den cuenta claramente de que se trata ya de instaurar el régimen industrial y científico, reconocerán inmediatamente que el antiguo sistema se haya hoy lo bastante modificado como para permitir dedicarse directamente a la constitución gradual y pacífica del nuevo sistema. Su actividad dejará de centrarse en la crítica para girar en torno a la organización. Abandonará, por consiguiente el carácter revolucionario.

Asimismo, en el momento en que los reyes en vez de contemplar con temor el orden de las cosas que tienden a constituirse se hagan de él una idea exacta y precisa, admitirán que la existencia de la monarquía, lejos de hallarse comprometida por el impulso actual de la civilización, tiende por el contrario a consolidarse, incorporándose al nuevo sistema; comprobarán igualmente, con la misma facilidad, cuan absurdo y quimérico resultaría pretender impedir la formación de un régimen que se apoya no en los intereses de una facción sino en las fuerzas reales de la sociedad, tanto en lo temporal como en lo espiritual. Renunciarán, pues, al carácter retrógrado, para colocarse a la cabeza del gran movimiento organizativo.

La opinión de que el poder temporal debe pasar hoy a mano de los industriales y el poder espiritual a mano de los sabios es la única que puede poner fin a la crisis en que se halla sumido todo el occidente europeo; es la única que puede restablecer la armonía entre los pueblos y los reyes: es la única, por último, que puede aniquilar la influencia malsana de las distintas clases de facciosos, influencia enteramente basada en las ideas vagas y erróneas que todavía dominan a los pueblos y a los reyes.

Así pues, el primer deber de todos los espíritus honrados, de todos los verdaderos filántropos, es desarrollar y propagar lo más posible la opinión industrial y científica. Su objetivo debe ser, en una palabra, convertir a los pueblos y a los reyes a dicha opinión. Esta es la tarea que yo me he impuesto y que cumpliré en la medida en que me sea posible, combatiendo todas las malas ideas que siguen apartando a lo pueblos y a los reyes de tal opinión.

El sistema industrial. Trad. A. Méndez. Ed. de la revista del trabajo. Madrid 1975, pp. 230-232

3 DESCRIPCIÓN DE LA OBRA DE DONDE VIENE EL TEXTO

Análisis de la sociedad contemporánea, de su originalidad histórica, de sus tensiones y conflictos. Medidas de reforma social que debería adoptarse para su mejora.

4 CARACTERIZACIÓN BREVE DEL PENSAMIENTO DEL AUTOR

  1. Saint Simón es uno de los primeros pensadores del positivismo. El positivismo es una filosofía que cree que el hombre es perfectible, que la sociedad también lo es porque todos los problemas pueden resolverse utilizando métodos científicos. 
  2. Concibe el estado como el gobierno de los mejores. Estos han de ser reclutados entre los más capaces de los hombres independientemente de su estatus social. En sus escritos pasa a corregir su idea de una élite de intelectuales a una élite de los grandes hombres de la industria y el comercio, pero no alterará su creencia de que la sociedad debía estar gobernada por especialistas y que estos debían de tener todo el poder en sus manos para garantizar la paz, el orden, la justicia y el bienestar de las masas. La época del Terror, periodo en el que estuvo encarcelado, le convenció del valor supremo del orden social. Este orden, exige, en su opinión, que el poder soberano del estado ejerza un control sin límites.
  3. Saint-Simon concibe la  idea del mundo regido por una élite según los principios de la ciencia. La ciencia para él es el paradigma. En sus escritos primero considera la física como el ejemplo para la ciencia social, después lo cambiará por la biología o la fisiología. En Saint-Simon la filosofía de la ciencia se subordina a la ideología política.
  4. Idea utópica y mesiánica de la sociedad. El cree que se puede llegar a una sociedad perfecta (utopía) que se base en los principios que el propugna. En uno de sus escritos anunció la fundación de una "religión de Newton" y recomendó la creación de un "Concilio de Newton" compuesto por eruditos, científicos y artístas destacados que, basándose en la ciencia física, conformarían el sacerdocio autoritario de un nuevo orden social. Habla de "nueva religión" basada en la ciencia. En sus escritos se esforzó por describir, con considerable detalle, como estaría organizada la nueva sociedad. 
  5. Saint-Simon adoptó la idea de la sociedad como organismo y a través de él esta idea impregno la filosofía social. La sociedad, al ser un organismo según Saint-Simon, posee una conciencia propia que trasciende y determina la de sus miembros individuales. Concibe la idea de una conciencia colectiva.
  6. Las sociedades humanas ol el desarrollo intelectual del hombre pasa por tres etapas, de la menos desarrollada a la más, a saber: 1) etapa teológica 2) etapa metafísica 3) etapa positiva. Comte recoge y desarrolla esta "ley de las tres etapas". 
  7. Todos los fenómenos se pueden explicar por el método científico y busca una ley universal que lo explique todo. Saint-Simon considera que la variedad de culturas es algo meramente superficial, la historia humana está regida por una ley monística al igual que los planetas en sus movimientos. Las leyes de la historia son las leyes del destino, que conducirá inevitablemente a la sociedad a un fin determinado: el orden social perfecto, que él intuía. Estas leyes son inquebrantables y su fin último inevitable, pero el hombre tiene capacidad para influir en los detalles y, sobretodo, facilitar y acelerar la actuación de las leyes.
Las teorías de Saint-Simon influirán en Comte, Marx, Spencer, Durheim, etc.

Según Scott Gordon en "Historia y filosofía de las ciencias sociales" algunos  intérpretes modernos de Saint Simon le han situado en la historia como:
  • el precusor de Marx
  • un defensor de la planificación económica centralizada y adversario del sistema de organización economica basado en el mercado
  • el precusor del fascismo y de otras formas modernas de filosofía social totalitaria. Parece que tiene influencia en el comunismo, aunque el texto de Gordon no lo dice directamente.
  • un temprano filosofo político de la tecnocrácia
  • el promotor de la doctrina de que el mundo debería estar regido por ingenieros;
  • el iniciador del "cientismo" la idea de que la metodoligía de las ciencias naturales es la adecuada para el estudio de los fenómenos sociales.
  • el temprano filósofo metafisico del historicismo, la concepción según la cual el pasado y el futuro del hombre están regidos por "leyes de la historia" de carácter general.

5 COMENTARIO DEL TEXTO

El texto que aquí acontece nos revela muchas de las ideas que tenía Saint Simon acerca de la sociedad y su constitución
Propone que la idea de cambio subyace de manera abstracta en todas las sociedades occidentales y que todas tienden a buscar el bien común.
Deja patente su gran admiración de lo científico y basándose en esa admiración proyecta este modelo social.Un modelo social que es jerárquico,donde los tecnócratas tendrán la posibilidad y la virtud para dirigir a los pueblos hacia el bien común, desligándose de la pesada carga que supone el régimen feudal y teológico que estaba todavía instaurado en muchas sociedades.
Nos desvela su gran temor que es el desorden social y que es encarnado en este caso por la revolución.Revolución a la que puede considerar movimiento moral siempre que ésta desemboque en el ideal basado en el orden positivo de lo industrial y lo científico.
Alude a la conciencia colectiva de todos los estamentos sociales para que acepten con serenidad el cambio y no pongan trabas a lo que de modo natural tienden las sociedades.
De esta forma considera que se puede alcanzar la armonía entre los pueblos.
Él asumiría la responsabilidad de dirigir a esta élite social y encarga a los sabios y científicos de propagar esa idea.

6 VALORACIÓN PERSONAL

La sociedad propuesta por Saint Simon nos evidencia un significativo cambio respecto al Antíguo Régimen, por lo que la idea de cambio nos puede proyectar algo positivo.
Evidentemente su pensamiento correspondiente a su época, difiere en algunos términos al de nuestros días.
Al margen de reconocer su idea de cambio social, nos muestra rechazo esa visión homogénea de la sociedad y de la misma manera esa jerarquización social tan subjetiva que nos propone
Es justo finalizar diciendo que pese a las diferencias que por cuestión temporal nos produce Saint Simon, hemos de reconocer su herencia en el pensamiento inmediatamente posterior e incluso hasta nuestros días, valorando abiertamente su visión de cambio, su idea de que las cosas podían hacerse de otra manera.
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Valoración personal de Francisco Javier Tenorio Martínez:
La visión de Saint-Simon contiene algunos errores destacables:
  1. Saint-Simon concibe la idea de la ciencia como elemento rector de la sociedad; y considera que el gobierno debe estar regido por una élite, llamémosla tecnocracia, con poder absoluto y totalitario para gobernar, esta élite será escogida, en su utopía, de entre todas las clases sociales. En nada de lo que he leído sobre este autor se habla de unos principios morales o éticos que estén detrás de esa ciencia y de este gobierno totalitario.
  2. Considero que la ciencia y el poder son meros instrumentos. Detrás de estos, están los principios morales de los gobernantes (y de los ciudadanos) que conforman una nación.
  3. Esta ética o moral que debe estar detrás de todo gobierno o progreso debe estar basado al menos en el respeto de la dignidad de toda persona humana, (creada a imagen y semejanza de Dios) y en la búsqueda del bien común. Los principios fundamentales de la dignidad de la persona humana se reflejan, en parte, en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que considero de valor Universal, no relativo. Aunque la Declaración de los Derechos Humanos no se había desarrollado en la época de Saint-Simon, existen unos valores fundamentales en el cristianismo, que sí que existía por aquel entonces y que Saint-Simon parece ignorar: "Lo que no quieras que te hagan, no se lo hagas a los demás" Tobit 4,15; "Haced con los demás como queráis que los demás hagan con vosotros" Lc 6, 31. Saint-Simon busca la ciencia por sí misma (religión científica) pero no parece buscar los principios morales que puedan dirigir esa ciencia hacia el bien.
  4. Antes y después de llegar a la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, ha habido casos en la historia de sociedades cientifistas, muy desarrolladas tecnológica e industrialmente para su época, cuyos principios morales dejaban bastante que desear. Cabe citar como ejemplo la Alemania nazi que exterminó a 6.000.000 de judíos por no considerarlos personas,  la Rusia estalinista que trituró a ¿40.000.000? de individuos, el japón imperialista de la segunda guerra mundial, etc; todos estos casos no se dieron en la época de Saint-Simon, pero han demostrado lo peligrosa que es una sociedad sin unos principios morales conformes a la verdad. Es decir, que la utopía de Saint-Simon en muchos casos se ha transformado en una distopía. 
  5. Considero que el progreso científico no es determinante para el bien de una sociedad: la ciencia aplicada, puede mejorar las condiciones de vida del ser humano (si se usa para el bien), pero esto, al final, una vez cubiertas las necesidades básicas (abrigo, alimento, vivienda, medicina ...) solo lleva, de alguna manera, al confort, y éste, el confort (¿qué determina la calidad de vida de una persona?), no debería ser el fin de cada individuo de la sociedad, la meta de todo hombre (individuo) debería ser la felicidad, que, desde luego, no está en el placer.
  6. Las utopías no existen y la sociedad perfecta no existe, porque el hombre no es perfecto. El hombre tiene una tendencia o una inclinación al mal. Una sociedad será buena cuando el corazón de la mayoría de las personas sea honrado y bueno, y será mala cuando la mayoría de las personas sean malas (todo el mundo tiene algo de bueno y de malo, pero dentro de esto siempre habrá una mayor tendencia en las personas hacia el bien o hacia el mal, que creo, puede cambiar). Dos ejemplos de males sociales pueden ser: que se extorsione o se vulnere la ley para buscar el beneficio propio antes que el bien común, o que se vulneren los derechos humanos fundamentales, caso de la creción de leyes injustas e inmorales como las leyes del nazismo referentes a los judíos, por poner otro ejemplo. 
  7. Una sociedad debería plantearse al menos la posibilidad de la existencia de Dios. Saint-Simon no cree en Dios; lo reflejan sus escritos al plantarse el crear una nueva "religión científica" y al pretender que el "estado teológico" es la etapa menos desarrollada del pensamiento humano. Si Dios existe, a lo mejor tiene algo que decir con respecto al hombre; pero eso habría que buscarlo en la revelación.